Ángela: Una estrella en Paucartambo y el lenguaje de la ternura familiar

Ángela María Sierra Casanova recibiendo el saludo y felicitación de la maestra Genoveva Núñez Herrera

Conversamos con Ángela Sierra, primer puesto del Concurso Nacional de Nacimientos. Ángela nos detalla cómo la devoción a la Virgen del Carmen y el recuerdo de sus abuelos inspiraron un nacimiento que destaca por su cuidado en los detalles y por una representación cercana de la Sagrada Familia.

P: ¿Cómo nació la idea de tu nacimiento y qué historia buscaste contar con él?
 
Ángela: La idea nació de un anhelo familiar inconcluso. Mis padres y yo siempre soñamos con viajar juntos a la festividad de Paucartambo, pero por diversas circunstancias nunca pudimos concretarlo. Sin embargo, en casa siempre hemos tenido la presencia de la Virgencita del Carmen; ella ha sido nuestro punto de encuentro más íntimo.
 
Este nacimiento fue la forma de cumplir ese sueño de otra manera: trabajando juntos. Mis padres me apoyaron revisando las piezas, sugiriendo detalles y armando la escena. Quise transmitir esos recuerdos tan bonitos que ahora atesoro; ese mensaje de que un nacimiento es, ante todo, familia y unión, ya sea a través de las risas o del esfuerzo compartido.
 
P: ¿Qué tradiciones de tu comunidad y de la festividad de la Virgen del Carmen están presentes en tu obra?
 
Ángela: Al titularlo «Una estrella en Paucartambo», busqué reflejar la riqueza de su festividad. Realicé una investigación bibliográfica y conversé con los propios danzarines para entender el trasfondo y el origen de cada danza.
 
En la pieza central, vemos a una familia típica de Paucartambo: José, María y el Niño con sus trajes tradicionales. María porta una «merienda», plato típico que se ofrece a los visitantes en los agasajos de los cargos. Como guardián de esta joven familia, coloqué al Qhapaq Ch’uncho, los fieles vigilantes amazónicos y protectores de la Virgen, quienes aquí cumplen el rol de un ángel guardián.
 
P: Los personajes que acompañan el nacimiento no son los convencionales. ¿Podrías explicarnos la simbología de estas danzas?
 
Ángela: Así es, quise reinterpretar los roles tradicionales a través de nuestras danzas:
 
  • El Wajra Doctor (o Doctorcito): Representa a uno de los Reyes Magos. Originalmente es una sátira a los magistrados y abogados, pero en mi nacimiento lo puse como un rey que viene a redimir ese pasado, transformando su labor en una verdadera misión de justicia.
  • El Qhapaq Negro: Es una danza de raíz afrodescendiente que simboliza la fe de los esclavos. Lleva una cadena unida a su mano y un mazo negro, recordando las injusticias vividas, pero sus cánticos demuestran que la Virgen los acoge con amor y esperanza de libertad.
  • El Qhapaq Qolla: El tercer rey, un visitante de la meseta del Collao que trae consigo los frutos de su tierra —lana, cañihua y harinas— en su chuspa. Representa el intercambio mercantil y cultural que históricamente tenía a Paucartambo como punto de encuentro. 
  • Acompañan también la Panadera, oficio emblemático del pueblo, y un Danzaq, a quien personifiqué como un pastorcito joven y gallardo, reflejando la curiosidad y la alegría de la juventud.
P: Hay un detalle muy especial en la relación de José y el Niño. ¿Qué quisiste transmitir con ello?
 
Ángela: Quise proyectar una imagen de ternura y una perspectiva distinta de la paternidad. Generalmente vemos a María en el rol principal de cuidado, pero aquí quise mostrar a un José protector y cercano, ejerciendo un rol activo de padre a hijo.
María los observa con una mirada joven, todavía con el rubor en las mejillas, aprendiendo también de este nuevo amor. Me gustaría que el público sienta esa conexión pura y ese nerviosismo emocionante que vive una familia joven ante la llegada de un recién nacido.
 
P: Como ganadora del Concurso Nacional de Nacimientos, ¿cómo recibiste este reconocimiento y qué comentarios del público te conmovieron más?
 
Ángela: Para mí significa una emoción enorme y un respaldo a mi trabajo como artista autodidacta. Me emocionó mucho que destacaran el respeto y el detalle con el que trabajé los trajes, que en Paucartambo son verdaderas joyas de lujo.
 
Pero el comentario que más atesoro fue el de la maestra Genoveva, quien resaltó la belleza del amor familiar en la escena de José con el bebé. Ganar es un hito, pero también un gran reto; me impulsa a estudiar más, a seguir boceteando ideas en un papel de desayuno y a seguir soñando con nuevas piezas.
 
P: Como artista joven, ¿qué mensaje les darías a las nuevas generaciones que buscan mantener vivo el arte popular?
 
Ángela: Les diría que busquen esa reconexión. Para mí, este proceso fue volver a encontrarme con mis abuelos que ya partieron, recordando sus historias y su esfuerzo.
 
No se trata solo de copiar un estilo o buscar un beneficio económico, sino de conectarse con la dedicación y el empeño de nuestros antepasados para dar a conocer historias de pueblos que a veces parecen desvanecerse. Los invito a que se lancen, a que se «avienten al vacío» y participen en estos concursos. No importa si uno cree que no tiene trayectoria; lo valioso es retarse a uno mismo y ver qué resulta del corazón.
 
P: Para cerrar, ¿qué significa para ti «Navidad es Jesús»?
 
Ángela: Es una frase que vivo intensamente en familia. Para nosotros, Navidad es el momento de volver a casa sin importar dónde estemos. Es la ternura de un recién nacido que logra que, incluso sin palabras, estemos comunicados de mil formas. Es la emoción de saber que, al llegar al hogar, estarán ahí los que más te quieren y apoyan. Navidad es, esencialmente, ese punto de encuentro.